
El menú móvil debe permitir encontrar las secciones principales de una web en una pantalla pequeña. Su calidad no depende de que ocupe poco cuando está cerrado: importa que las opciones se entiendan y se puedan utilizar al abrirlo.
Un menú con muchos niveles, nombres ambiguos o controles demasiado juntos puede interrumpir una visita aunque todas las páginas estén bien diseñadas. Para revisarlo, empieza por una tarea concreta, como encontrar un servicio y llegar a su información.
Prioriza destinos que el visitante reconozca
Revisa los nombres de las secciones sin el contexto del diseño. «Servicios», «Tienda» o «Contacto» anticipan un destino; una expresión creativa puede necesitar más explicación. No hay que renunciar al tono de marca, pero la navegación debe permitir elegir con seguridad.
Agrupa cuando exista una relación comprensible y evita que todos los contenidos del sitio compitan en el primer nivel. Una guía especializada puede encontrarse desde su sección sin ocupar el mismo lugar que una acción principal.
Distingue abrir un grupo de visitar una página
Si «Servicios» tiene una página propia y también despliega opciones, decide cómo se realizan ambas acciones. Utilizar el mismo toque para dos comportamientos puede dejar a la persona sin saber qué ocurrirá.
La guía de submenús de W3C contempla separar el enlace de navegación y el botón que despliega cuando ambos son necesarios. También recomienda indicar la existencia del submenú y comunicar su estado. El diseño debe hacer visible esa diferencia, además de implementarla correctamente.
Comprueba apertura, elección y cierre
Prueba el menú con el dedo y con teclado, no solo moviendo el ratón sobre una maqueta. Los controles deben tener una zona de interacción suficiente y un estado reconocible. W3C reúne estos principios en su tutorial sobre menús accesibles.
Verifica que abrir un grupo no oculte la forma de volver, que las opciones se puedan recorrer y que cerrar el menú permita continuar en la página. Una animación no debería convertirse en una espera obligatoria ni dificultar reconocer dónde estás.
Ensaya con nombres y contenido reales
Un menú que funciona con tres palabras cortas puede desbordarse con los nombres definitivos de los servicios. Haz la prueba también con las traducciones previstas y con el texto ampliado.
Ejemplo ficticio: una asesoría reúne ocho servicios en un desplegable. En lugar de comprimirlos en dos columnas difíciles de tocar, puede ser más claro mostrar una lista legible y mantener una página general donde comparar las opciones. La solución debe evaluarse con el contenido del negocio, no con casillas vacías.
Utiliza una prueba breve de recorrido
Pide a alguien que no conozca la estructura que encuentre un servicio, abra su página y vuelva a otra sección. Observa dónde duda sin indicarle el camino. Registra el nombre o control que causa el problema y corrígelo antes de añadir más opciones.
En FEBEN revisamos la navegación como parte del diseño web: una entrada visible al contenido que ayuda a entender la oferta y avanzar, también desde el móvil.