Mapa visual que conecta una portada con servicios, contenidos y contacto.

El mapa del sitio web puede funcionar como un documento visual para acordar las páginas de un proyecto antes de diseñarlas. Representa qué piezas existirán, cómo se relacionan y qué se incluye en el lanzamiento. Aquí hablamos de ese documento de planificación, no del archivo XML que se facilita a los buscadores.

Puedes dibujarlo con cajas y líneas. La herramienta importa menos que las decisiones que deja visibles: una caja sin propósito claro sigue siendo una duda aunque aparezca dentro de un diagrama muy cuidado.

Haz un inventario de páginas candidatas

Reúne las páginas que pide el negocio y las que necesita el visitante para completar sus tareas. Incluye destinos que suelen olvidarse al presupuestar, como confirmaciones de formulario, resultados de búsqueda o estados de error cuando formen parte del proyecto.

No hace falta representar cada artículo futuro como una pantalla de diseño diferente. Distingue páginas concretas de tipos de contenido que comparten una plantilla. Esa diferencia ayuda a valorar el trabajo sin confundir volumen de publicaciones con cantidad de diseños.

Escribe una función junto a cada caja

Añade una frase breve: «Permite comparar los servicios», «Explica esta oferta» o «Recoge una solicitud». Después señala qué contenido necesita la página y quién puede entregarlo.

Si dos cajas cumplen exactamente la misma función, revisa si ambas son necesarias. Si una página acumula demasiadas tareas sin relación, estudia cómo repartirlas. Esta revisión se centra en el alcance del proyecto; la estrategia de búsquedas puede aportar después otros criterios para ajustar la estructura.

Dibuja recorridos, no solo niveles

Una jerarquía explica qué cuelga de cada sección, pero no siempre muestra cómo avanza el visitante. Traza uno o dos caminos completos desde una entrada probable hasta la acción principal.

Ejemplo ficticio: alguien llega directamente a una página de servicio, consulta qué incluye y pide presupuesto. Ese recorrido debería funcionar sin obligarle a volver a la portada. El mapa permite detectar si falta una explicación o si el contacto queda demasiado desconectado.

Marca qué se entrega ahora y qué queda previsto

Utiliza estados claros en lugar de notas ambiguas:

  • Incluido en el lanzamiento, con contenido y diseño previstos.
  • Pendiente de una decisión concreta antes de confirmar el alcance.
  • Previsto para una etapa posterior, sin formar parte de esta entrega.

Si una sección futura condiciona el proyecto actual, anota por qué. Por ejemplo, una versión en otro idioma puede requerir decisiones de gestión, aunque su traducción se entregue más adelante. No la representes como terminada solo porque tenga una caja en el diagrama.

Revisa el mapa con una lista de entregables

Para aprobarlo, comprueba páginas, plantillas, contenido, idiomas y conexiones necesarias. Asigna una versión y una fecha, de modo que un cambio posterior se pueda identificar y valorar.

El mapa aprobado no tiene que impedir mejoras. Su función es que todas las personas sepan qué se está construyendo y qué cambia cuando aparece una nueva necesidad. En FEBEN lo conectamos con el diseño web para pasar del alcance acordado a pantallas que resuelvan tareas concretas.